5. El Modelo de Educación Teológica
Habiendo ofrecido un programa en residencia desde 1923, junto con un programa a distancia desde 1975, el SBL, ahora la UBL, ha visto la necesidad de superar las limitaciones de estos dos sistemas educativos, con el fin de crear un modelo más contextualizado y que sea a la vez diversificado e integrado. Este modelo afirma la necesidad de descentralizar la educación teológica para alcanzar a l@s agentes pastorales y sus comunidades de fe. Reconoce la necesidad de diversificar los medios de formación dentro de los contextos de su vida y ministerio y de reforzar su peregrinación vocacional con períodos intensivos de aprendizaje en centros teológicos. Estos períodos de estudio intensivo ofrecen personal especializado, biblioteca y una concentración de estudiantes de diversos lugares y perspectivas. Con este fin, se ha elaborado un programa con una metodología que incluye unas catorce modalidades distintas de estudio. El contenido curricular se organiza alrededor de objetivos específicos en las áreas de formación teológico-pastoral.
Según este planteamiento, cada estudiante y grupo evalúa sus experiencias educativas anteriores y sus objetivos para el futuro para poder proyectar un camino personalizado de aprendizaje. Debe tomar en cuenta las posibilidades de estudio que estén a su alcance en su propia localidad, en los centros de estudio teológico superior que hay en su propio país y en el plantel de la Universidad Bíblica Latinoamericana en San José, Costa Rica. Asimismo, debe pensar en las áreas tradicionales de estudio teológico (Biblia, historia de la iglesia, teología sistemática, pastoral), cada una con su dimensión teórica y su dimensión práctica, integrándolo todo a la realidad eclesial y social de su propio contexto.
L@s estudiantes pueden escoger entre diversas modalidades de estudio de acuerdo con la naturaleza del contenido de cada materia y los recursos disponibles para su estudio. Cada estudiante y grupo asume la responsabilidad de proseguir este camino diversificado de aprendizaje, acompañad@ por su iglesia y por esta red de recursos. Deberá integrar todas estas experiencias educativas en su propia visión teológica y pastoral, forjando así su vocación.
Para asegurar adecuada fundamentación, balance e integración en los estudios, las instituciones, los recintos y los centros aconsejarán a cada estudiante y grupo en cuanto a una progresión lógica de materias, con base en los objetivos y las unidades de estudio esenciales para una formación teológica latinoamericana. Planearán bloques de cursos y eventos educativos para facilitar una efectiva integración de los estudios y las experiencias pastorales en varias etapas de su peregrinaje. Cada estudiante y docente debe tener presente los siguientes enfoques, que son esenciales para el modelo educativo.
Enfoque UNO:
La Circulación Hermenéutica y Pedagógica
Al analizar la fuerza liberadora y transformadora del mensaje bíblico en la época de la Reforma del siglo XVI y en nuestros días, vemos que esta fuerza consiste en un redescubrimiento del evangelio dentro de una nueva comprensión del contexto personal y social y de una nueva práctica pastoral. ¡Quién hubiera imaginado el poder del mensaje de la justificación por la fe hace casi 500 años! ¡Quién hubiera pronosticado el poder explosivo del mensaje del Reino de Dios y su justicia entre las comunidades eclesiales de base en América Latina durante los últimos treinta años! Uno de los ingredientes esenciales y centrales de nuestro modelo de educación teológica es precisamente esta circulación entre el análisis de nuestra realidad, la relectura de la Biblia frente a la realidad y la puesta en marcha de modelos pastorales acordes con este análisis y esta relectura.
No importa tanto el orden de estas tres dimensiones, ya que cada persona y comunidad pasa por experiencias y descubrimientos particulares en su peregrinación espiritual. Lo importante es mantener la tensión o la interacción entre las tres para estimular y profundizar cada una en un proceso dinámico y constante. Para lograr esto es esencial incorporar instrumentos, perspectivas y disciplinas apropiadas para el análisis social, la relectura bíblica y la práctica pastoral. Una vez encaminado, este proceso conducirá a l@s agentes pastorales y a las comunidades de fe por los senderos de la justicia y el amor en pos de Jesucristo.
Enfoque DOS:
Transformación Personal, Eclesial y Social
Otro ingrediente esencial de este modelo de educación teológica es la transformación personal, eclesial y social. Entendemos que el Espíritu de Dios obra en nuestra historia hoy día, y que sus agentes pastorales tienen que entender este proceso y capacitarse para participar en estas transformaciones. Es evidente que los estudios bíblicos, la historia de la iglesia a través de veinte siglos, la teología sistemática y la pastoral ofrecen muchísimo material sobre la transformación de personas, iglesias y sociedades. Pero el reto es más que cognoscitivo. Como agentes pastorales, junto con nuestras comunidades eclesiales, tenemos que ver y experimentar estas transformaciones en nuestra propia vida y contexto social. Las personas que emprenden un programa de estudio teológico-pastoral deberán sistematizar, criticar y fundamentar estas experiencias para su propia formación. Deberán analizar cómo la transformación personal, la transformación eclesial y la transformación social se interrelacionan en la perspectiva del Reino de Dios y su justicia.
Enfoque TRES:
Conocimientos, Habilidades y Actitudes
Es evidente que la educación teológica no consiste solamente en la acumulación de conocimientos bíblicos, teológicos y pastorales. El desarrollo intelectual tiene que estar acompañado de una capacitación en diversas habilidades y de una profunda formación espiritual con actitudes, sensibilidades y compromisos orientados al Reino de Dios y su justicia. Es evidente también que estos conocimientos y estas habilidades y actitudes no pueden desarrollarse totalmente en un aula de clase. Tienen que ser identificados y probados en la vida cotidiana y en la práctica pastoral bajo condiciones adecuadas y con una asesoría apropiada. Estas tres dimensiones del aprendizaje están o deben estar íntimamente interrelacionadas.
Enfoque CUATRO:
Autogestión, Recursos y Acompañamiento
Mucho de lo expuesto anteriormente apunta hacia una educación teológica personalizada y contextualizada. El modelo de la UBL reconoce que los sujetos primordiales son l@s estudiantes y sus comunidades eclesiales. Por eso el proceso de incorporación al programa debe incluir, en un momento dado, un autoestudio por parte de cada candidat@ y su comunidad en torno a su formación previa y metas para el futuro. Con base en este autoestudio, l@s estudiantes gestionan su programa de estudio, con el consejo de sus comunidades y del personal de esta Universidad u otra institución, y dentro de las directrices del currículo.
La hermandad de instituciones de educación teológica se compromete, a su vez, a ayudar a las personas a encontrar los recursos necesarios para realizar estos planes de estudio, y a tener un acompañamiento adecuado en cada etapa de su formación vocacional, teológica y pastoral. Este planteamiento libera a l@s estudiantes de los esquemas tradicionales de la escolarización, pero requiere una gran disciplina personal y mucha flexibilidad institucional.
La UBL considera que la educación teológica -formal y no formal- debe realizarse en todos los sectores de la sociedad y las iglesias, como también en todos los niveles educativos. Dentro de esta amplia gama, la vocación específica de la UBL la ubica en el nivel universitario. Al mismo tiempo, sin embargo, se propone que los programas de estudio en este nivel capaciten a l@s estudiantes para colaborar activamente en la educación teológica en los niveles popular y medio.